30.1.14

Primeros auxilios psicológicos: qué, cómo y cuándo

La Musique (1910), Henri Matisse.

Por Cristal Palacios Yumar

La mayoría de nosotros tiene nociones, aunque sean básicas, de primeros auxilios. Bien porque recibimos entrenamiento en el trabajo, gracias a algún interés, hasta por lo que hemos visto en la televisión. Sin embargo, ¿sabías que también existen primeros auxilios psicológicos? 

Los primeros auxilios psicológicos parten de la idea de que, en una situación de crisis, las personas también necesitan atender sus propias emociones y las de otros para sobrevivir, recuperarse y sanar. Ante la violencia rampante en el país, los efectos del trauma se encuentran entre los padecimientos más debilitantes y quizás de más larga duración que pueden afligir a un ser humano. Las secuelas del trauma emocional, sin el cuidado y la atención adecuados, pueden durar toda una vida. Incluso mucho después de que las heridas físicas, de existir, hayan sanado.

Entonces, ¿qué podemos hacer cuando encaramos el trauma potencial inmediatamente después de una situación de emergencia o crisis? 

En primer lugar, debemos reconocer los síntomas físicos del estrés que produce una situación de crisis. ¿Qué debemos detectar en nosotros mismos y en los demás?
-Aceleración cardíaca
-Dificultad para respirar
-Aumento de la presión arterial
-Nudo en el estómago o en la garganta
-Cambio de temperatura en la piel, particularmente en las manos, rostro y pecho
-Incremento en la velocidad del pensamiento

Es importante tener presente que la reacción física al estrés es una respuesta saludable y, por lo tanto, es buena idea aprender a reconocer sus síntomas para que no nos asusten y permitamos que fluyan sin oponer resistencia. Sin embargo, en algunas personas con traumas previos, estas sensaciones podrían ser detonantes: su sensación de seguridad podría verse comprometida y pueden experimentar algunas lagunas de memorias. En los casos más agudos, necesitarán que se les recuerde su nombre, su edad, el lugar donde se encuentran y la fecha.

Después de estas primeras señales físicas, algunas personas pueden experimentar otros síntomas, como dificultad para dormir, antojos de comidas (especialmente salados o dulces) o engancharse en conductas adictivas, como consumo excesivo de alcohol o drogas. Síntomas muy variados que pueden ir, venir o instalarse.

Una vez reconocidas las señales físicas, podemos comenzar a identificar los síntomas psicológicos, ya que las reacciones ante la situación de crisis pueden ser muy variadas. Algunas personas pueden entrar en shock y estar disociadas por un tiempo, otras se sentirán anestesiadas e incapaces de experimentar el miedo y el dolor. Aquí algunas de las reacciones psicológicas más frecuentes: 
-Miedo, tristeza, confusión, rabia y sensación de desamparo
-Ansiedad
-Hipervigilancia: la necesidad de estar siempre alerta
-Irritabilidad

Todas estas reacciones son normales y pasarán. Algunas personas pueden intentar realizar actividades para calmarse. Estar con la familia y amigos, por ejemplo, puede resultar confortante y alentador. 

Es importante observar cómo los niños lidian con la situación. Algunos tendrán ansiedad de separación y pesadillas. Otros, se tornarán más agresivos. Estas reacciones también son normales y pasarán, siempre y cuando puedan ser consolados y sentirse protegidos. 

¿Cómo se transforma la crisis en trauma?
El trauma no es una respuesta psicológica o emocional: es fisiológica. Así que la mejor manera de lidiar con ella es reconocer este hecho. De la misma manera que los animales en la naturaleza, tenemos mecanismos instintivos que se activan cuando nos sentimos amenazados o en peligro. Nos preparan para huir, pelear o hasta a hacernos los muertos cuando debemos encarar a algún depredador, para evitar que nos convirtamos en presa.
Estas reacciones físicas forman parte de un ciclo que debe cerrarse una vez que pasa el peligro. Cuando permitimos que las energías físicas que se acumularon sean descargadas a través de nuestros tejidos y músculos, podemos evitar que se instale el trauma. Es el ciclo incompleto de respuesta al peligro lo que resulta en trauma, porque la reacción biológica se bloquea y estanca. 

Entonces, contribuimos a prevenir el trauma si ayudamos a nuestro sistema nervioso a recuperar su balance. Para ello, necesitamos entender cómo nuestro cuerpo descarga esta energía. Aquí algunas alternativas: 
-Temblar y/o sudar
-Calorones
-Retortijones estomacales
-Respiraciones profundas
-Llanto y/o risa

Todas estas son buenas señales: nuestro cuerpo está descargando esa energía que ya no necesita para recuperar su balance. Lo mejor que podemos hacer en ese momento es observarnos a nosotros mismos o al otro que lo vive y permitir lo que ocurre en el cuerpo, sin juzgarlo. Solo observar y comprender que el cuerpo humano tiene la habilidad innata de recuperar su equilibrio si lo dejamos reaccionar de la manera que debe hacerlo. Así resolvemos la crisis antes de que el trauma se instale. Dejamos que nuestras defensas ante el peligro completen su ciclo, de manera que los primeros auxilios psicológicos en realidad consisten en estar conscientes de lo que ocurre en nuestro cuerpo.

Ejercicios que ayudan
Para prevenir que el trauma se instale, es muy importante mantenernos centrados, presentes en lo que ocurre. Si te sientes desorientado, confundido, molesto o en negación, puedes hacer los siguientes ejercicios: 

1. Siéntate en una silla y siente los pies reposando en el piso. Presionar los muslos contra el asiento, concentrándote en la sensación del cuerpo sobre la silla. Mira a tu alrededor e identificar seis objetos de un mismo color, para mantenerte concentrado y presente en el momento. Date cuenta de cómo tu respiración se profundiza
2. Golpea o aprieta suavemente diferente partes de tu cuerpo  de abajo a arriba, especialmente las extremidades. Este ejercicio permite sentir tu cuerpo como un contenedor de tus sentimientos  y emociones en el momento de la crisis.

Cuando ocurre la crisis
Para terminar, algunas sugerencias para lidiar con los efectos inmediatos de una catástrofe o evento traumático que afecta a grupos o comunidades enteras:
-No te aísles: busca la compañía y el apoyo de familia y amigos
-Organízate y reúnete con grupos afines en tu comunidad o vecindario
Intenta verificar que tus seres queridos están seguros lo más rápido posible. Después, limita tu exposición a las noticias, enciende el televisor o radio cada dos horas para una actualización, pero evita quedarte enganchando.
-Es crucial enfocarte en tus recursos: cualquier cosa que te ayude a sentirte más calmado, sereno, seguro y centrado. Enfócate en todos tus sistemas de apoyo, haz cosas para mantenerte ocupado.

A medida que el tiempo pasa:
-Mantente activo en tu comunidad como voluntario. Si tienes el perfil, dona sangre.
Motiva a otros y a ti mismo a hablar de lo ocurrido. No de forma repetitiva, sino incorporando las versiones de todos acerca de cómo ocurrió de principio a fin. La repetición automática y monótona tiende a anclar la experiencia traumática, mientras que su repetición incorporando nuevos elementos, versiones propias y ajenas y un fin, reproduce el ciclo fisiológico de enfrentamiento al trauma y promueve su elaboración y sana integración.
-Siente tus emociones y permítete expresarlas de manera sana en el marco de acciones productivas. 

Finalmente, es importante recordar que también existen respuestas positivas ante el trauma: aquellas ocasiones en las que la crisis nos enseña y nos fortalece. Estas ocasiones son mucho más frecuentes de lo que pensamos y en la medida en la cual tengamos presente qué hemos desarrollado cuando nos hemos  enfrentado a la adversidad, podremos sentirnos más seguros antes nuevos eventos.

10.12.13

¿Cómo funciona el arteterapia?

Sesión de arteterapia con persona de la tercera edad

por Cristal Palacios Yumar
@cristalpalacios


El arteterapia es, en primer lugar, una disciplina que se enmarca en las profesiones de la salud mental. El arteterapeuta es un profesional que ha recibido una formación a nivel de maestría de al menos dos años y que ha dedicado mucho tiempo a estudiar tanto desde la teoría y la práctica la psicología, la psicoterapia, la psicopatología, el arte, su teoría, técnicas e historia, así como los puntos de encuentro de todas estas variables. También conoces las características de su cultura, su país de ejercicio y las dificultades que lo aquejan. 



El arteterapia es también una técnica, en tanto que propone una serie de procedimientos y herramientas que fusionan los provenientes del mundo de la psicología y del arte para crear algo nuevo: una propuesta de trabajo de emociones y conflictos, que se apoya en los procesos de pensamiento que surgen durante la creación, los cuales se ubican en un espacio diferente, entre lo posible y lo imposible: lo potencial. El arteterapia se apropia subjetivamente de las técnicas y del quehacer del artista en torno a su necesidad de construir algo nuevo desde objetos y realidades ya existentes.



Para iniciar un proceso arteterapéutico personal, familiar o  grupal como paciente-creador no es necesario ser artista ni saber de arte, pues el trabajo se centra en lo que ocurre durante la sesión: las emociones que elicita el contacto con los materiales y el trabajo con ellos, las ideas que surgen, cómo nos relacionamos con esa obra que estamos creando. El énfasis está en lo que ocurre allí: en ese espacio potencial que es la obra (hoja en blanco, lienzo, etc), que es a la vez parte de nosotros mismos y de la realidad externa. La obra tiene valor como testigo y resultado del proceso, cuenta y contiene la historia para quienes estuvieron presentes en su creación.



En Psiquearte, el arteterapia es nuestra metodología de base. Con ella, desarrollamos tres niveles de atención: la consulta tradicional para individuos de todas las edades y familias, el trabajo psicoeducativo en grupos y comunidades -donde combinamos el arteterapia con el aprendizaje experiencial- para facilitar cambios y el trabajo terapéutico en comunidades en situaciones de vulnerables, como intervenciones en crisis después de desastres, situaciones de violencia, duelo, etc. ¿Quieres más información? Escribe a info@psiquearte.com.


1.12.13

Ryan White, el niño que cambió la cara del SIDA.

Ryan White en una pasillo de su escuela, 1985.
por Cristal Palacios Yumar

Ryan vivía en Kokomo, Indiana, y era un niño común y corriente, de no ser por la condición de salud con la que nació y que requería tratamiento frecuente: la hemofilia. ¿El  tratamiento? Algo doloroso, fastidioso para un niño que quería correr y jugar fútbol, pero no muy complicado: inyectarse el factor de coagulación que su propia sangre no producía cada vez que sufría un traumatismo, caída, tropezón o cualquier cosa que pudiera causar un hematoma o, como decimos en criollo: un morado. Un tratamiento al cual Ryan estaba acostumbrado cuando en 1984, a los trece años, fue diagnosticado con infección por Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), ya en su etapa avanzada, conocida como Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida o SIDA.

Ryan se hizo portador del VIH cuando fue infectado por una de las transfusiones habituales que le hacían para tratar su hemofilia, pues en esa época las condiciones de transmisión no estaban claras y aún no se hacían detecciones del virus en donantes de sangre.

Tras su diagnóstico, Ryan vivió en carne propia la discriminación: sus compañeros de clases y maestros temían ser contagiados, su familia enfrentó una batalla legal contra la escuela y solo tras un juicio y declaraciones de expertos médicos sobre la imposibilidad de transmisión durante actividades escolares, le fue permitido el regreso clase. El día de su retorno al colegio, 151 de sus 360 compañeros se quedaron en casa. Tendría que pasar mucho tiempo para que en Estados Unidos se escribieran leyes sobre el derecho a la privacidad y la confidencialidad de las personas viviendo con VIH/SIDA, así como su derecho a la no-discriminación.

Sin embargo, la batalla legal de Ryan contra el sistema escolar lo convirtió en una figura mediática, cuya voz cambiaría la cara del SIDA en Estados Unidos: ya no se trataba solo de una epidemia de la comunidad homosexual. Su presencia forzó la conversación sobre el tema en escuelas, hogares e hizo relevante en otros ámbitos de la vida -y la salud- del país la lucha que los activistas de la comunidad gay llevaban con ferocidad.

Ryan falleció en Abril de 1990. Solo cuatro meses más tarde, el Congreso de Estados Unidos promulgó el acta Ryan White CARE (Comprehensive AIDS Resource Emergency, o en español «Recursos globales de emergencia contra el SIDA»), un programa federal que proporciona ayuda financiera de emergencia a las comunidades afectadas por la epidemia del SIDA, dotando de fondos a programas para mejorar la disponibilidad de asistencia a personas con bajos recursos, sin seguro médico o con una cobertura deficiente.

El VIH/SIDA en Venezuela.  

Los nuevos diagnósticos de VIH en el país se realizan principalmente en tres grupos diferentes: (1) hombres que tienen sexo con hombres, sobre todo hombres mayores de 50 años, quienes, por un asunto generacional, no tienen incorporado el uso del condón en sus prácticas sexuales, (2) mujeres heterosexuales cuyas parejas tienen sexo extra-marital sin protección y “llevan” el virus a casa y (3) niños que se infectan vía transmisión vertical (cuando madres no diagnosticadas y tratadas dan a luz por parto vaginal) y sobre todo por abuso sexual. Hace tiempo que el VIH/SIDA dejó de ser un asunto solo de la comunidad homosexual en Venezuela. Las estadísticas hablan de ello claramente; las políticas públicas y las creencias populares, no tanto. 

De hecho, la crisis más grave en torno al VIH/SIDA en Venezuela radica en la inexistencia de campañas de prevención públicas y de amplio alcance que eduquen sobre los factores de riesgo, los factores de protección y los mecanismos de detección. Este vacío hace que la epidemia siga creciendo: Venezuela es uno de los pocos países a nivel mundial que NO reporta un descenso en el número de muertes. por SIDA. Una vez que se es portador y la persona lidia con su diagnóstico, se enfrenta entonces con otra crisis: la ineficiencia del Estado Venezolano para proveer tratamiento estable, accesible, actualizado a las personas viviendo con VIH/SIDA.

Una de las caras del VIH/SIDA.

Hace años trabajé como psicológo con una familia en la que la madre y su pequeña de 6 años eran portadoras del VIH. La abuela, quien también vivía con ellas, limpiaba la casa a diario y de arriba a abajo con cloro sin diluir. Siempre pensé que era su intento simbólico de desinfectar a su hija y nieta, así como una respuesta a su propio miedo a infectarse. Por mucho que lo trabajamos, que conversamos sobre eso -sus miedos- versus la realidad, ella siguió con las manos quemadas por el cloro.

Su hija, en cambio tuvo que dejar de trabajar como secretaria por el miedo constante a que la “descubrieran”, de que alguien se enterara de su condición de salud o peor aún: la hiciera pública. Prefirió irse antes de que la “delataran”, como si el que su pareja de ocho años la hubiese contagiado (y luego culpado de la enfermedad), fuese en realidad culpa suya. Cuando nos conocimos, se “resolvía” vendiendo productos de belleza y limpieza por catálogo. 

Los días de la pequeña transcurrían sin entender mucho las peleas de su abuela y su mamá cada vez que ella quería ayudarlas en la cocina: ¿Y si se corta qué vamos a hacer?, se gritaban. Ya no tomaba ningún remedio, pero de vez en cuando la llevaban al médico, por si acaso, a ver. 

Hoy es el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. 
Si necesitas más información sobre el tema, puedes acudir a:
http://www.unaids.org/es/regionscountries/countries/venezuela/
http://www.unicef.org/venezuela/spanish/hiv_aids.html

Si requieres orientación confidencial sobre el VIH/SIDA puedes acudir a:
Acción Solidaria @AccionSolidaria
PLAFAM  @PLAFAMong