5.3.12

Chanoyu

 "El té es una religión del arte de la vida"
~Okakura


Ayer domingo tuve la oportunidad de asistir a una demonstración de Chanoyu, la hermosa ceremonia japonesa del té, en el marco de la Semana Cultural del Japón 2012. Toda una experiencia para quienes como yo, somos amantes y entusiastas del té.



Aquí les cuento lo que aprendí: 

Chanoyu  significa 'Camino del té' y es una compleja ceremonia que combina arte, gastronomía, modales, arquitectura y espiritualidad con el único propósito de honrar al visitante o invitado.

Se dice que en el siglo XII el monje budista Easai introdujo en Japón la costumbre de tomar té como parte de los rituales del budismo Zen. Sin embargo, fue Senno Ryuku en el siglo XVI quien impulsó la forma de Chanoyu que actualmente se practica en Japón.

Chanoyu está basado en los cuatro principios 'ichi go ichi e', que significan 'una vida, un encuentro' y aluden a la transitoriedad de nuestra vida y a lo irrepetible de cada momento. Por ello, al honrar al huésped, todo se hace con absoluta minuciosidad y esmero, pues se sabe que es un momento único e irrepetible. En este sentido, Chanoyu también puede pensarse como una doctrina que nos enseña a vivir bien. 

Tradicionalmente, la ceremonia de Chanoyu se realiza en una choza construída afuera de la casa, conocida como 'Casa vacía', que responde al precepto taoísta que nos recuerda que sólo lo vacío puede contenerlo todo. Esta choza es construída con medidas específicas y su puerta es siempre un cuadrado de 66cms en cada lado. Esto garantiza que todos los que entren en este espacio sagrado tengan que hacerlo de rodillas y que al entrar "todos sean iguales". 

Una vez adentro, los invitados avanzan de rodillas con un abanico cerrado delante de ellos, el cual van moviendo en cada reverencia. El abanico simboliza la separación entre lo puro y lo impuro. A medida que el invitado avanza de rodillas, va pasando de lo impuro exterior a la pureza interior, tanto del espacio como del encuentro consigo mismo. Este mismo abanico permanecerá detrás del invitado cuando se siente para la ceremonia. 

La entrada de los invitados concluye con cada de uno de ellos acercándose y observando el Jiku (caligrafía para el Chanoyu) y Chabana (flor de la estación) que están dispuestos para decorar el interior de la choza. Una vez sentados, en el piso o en una banqueta, dependiendo de la formalidad de la ceremonia, los anfitriones hacen su entrada.

Desde ese momento comienza un proceso de limpieza minuciosa de cada de los implementos que se utilizan para hacer el té: el batidor, la cucharilla para el té, el envase, la cuchara para el agua y las tazas. Esta limpieza comienza con un movimiento simple y delicado con el cual la anfitriona dobla un pañuelo de seda para convertirlo en un pequeño cuadrado. Estos movimientos aunque sencillos, son de una elegancia increíble y suscriben a la idea Chanoyu de que lo más sencillo es lo más hermoso. 

El té verde o Matcha es preparado con agua caliente y batido hasta dejarlo con una capa espumosa. Cada invitado es servido uno por uno, comenzando por el invitado de mayor rango, quien constantemente se disculpa con el resto por comer y beber primero. El té japonés se toma en 3 sorbos, el último se hace con bastante ruido para demostrar que gustó y q se ha terminado de tomar. Los invitados no sólo degustan el té y los dulces que se les ofrecen con él, sino que observan cuidadosamente la decoración de las tazas en las que son servidos, como forma de honrar a su anfitrión.

La ceremonia Chanoyu puede durar hasta cuatro horas pues todo se hace uno por uno y cada proceso se repite paso por paso. De cierta forma, mi experiencia de ayer se sintió como una meditación silenciosa y compartida con todos los asistentes. Un ritual que transmite mucha paz, salí de allí relajada y renovada. 

Una vida, un encuentro.